
Acompañamiento cercano basado en el vínculo, la atención y el respeto por los ritmos de cada persona
Elena es auxiliar de apoyo y desarrolla su labor en el ámbito del acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad, contribuyendo a mejorar su bienestar y calidad de vida. Con una clara vocación social y una mirada centrada en la persona, entiende el apoyo como un proceso basado en el respeto, la proximidad y la construcción de vínculos de confianza.
Forma parte de la Fundación, donde valora especialmente la posibilidad de combinar la atención directa con el trabajo coordinado con el equipo profesional, para ofrecer un acompañamiento coherente y de calidad. El compromiso, la responsabilidad, la empatía y el respeto por la autonomía y el proyecto de vida de cada persona son elementos clave que definen su manera de trabajar y de entender la intervención social.
Entrevista a Elena
¿Qué te llevó a trabajar en el ámbito social y, en concreto, en la Fundación?
Decidí trabajar en el ámbito social porque siempre he tenido muy activa y desarrollada la parte cuidadora y de acompañamiento, así como experiencias familiares y personales que me impulsaron a intentar mejorar la vida de las personas. Desde siempre me ha motivado trabajar con personas y poder aportar mi granito de arena en su bienestar y calidad de vida.
Y, en concreto, en lo que respecta a la Fundación, buscaba un trabajo que me permitiera realizar atención directa y generar vínculos, así como atención indirecta para poder trabajar desde otro enfoque y perspectiva.
¿Cuál es el mayor reto (o aprendizaje) que te llevas de tu experiencia?
Uno de los mayores retos ha sido aprender a adaptarme a las diferentes circunstancias y situaciones que pueden surgir durante el mismo día de trabajo y entender que cada proceso es único. Esta experiencia me ha enseñado a tener paciencia, escucha activa y capacidad de ponerme en el lugar del otro constantemente. También he aprendido la importancia del trabajo en equipo y de la comunicación constante entre profesionales para ofrecer un apoyo coherente y de calidad.
¿Qué te ha enseñado trabajar con las personas a las que das apoyo?
Trabajar con las personas a las que doy apoyo me ha enseñado que, en el fondo, todos somos iguales. Todos tenemos necesidades, emociones, ilusiones y miedos. Simplemente, las circunstancias de la vida nos han llevado por caminos diferentes. Esta experiencia me ha ayudado a entender que no se trata de “dar” desde una posición superior, sino de acompañar desde el respeto, la igualdad y la comprensión. Me ha reforzado la idea de que cualquier persona, con el apoyo adecuado, puede avanzar y construir su propio proyecto de vida.
¿Qué valores crees que definen mejor tu labor o la de la Fundación?
Creo que los valores que mejor definen mi labor son el compromiso, la responsabilidad, la empatía y el respeto. A nivel de Fundación, destacaría la profesionalidad, el trabajo en equipo, el respeto hacia la persona y su proyecto de vida, y la defensa de la autonomía y la autodeterminación de las personas.
¿Cuál es un momento más personal o anecdótico que recuerdes de tu experiencia?
Una de las experiencias que más me ha marcado en mi trayectoria como auxiliar de apoyo fue con Ramón, una persona con la que había creado un vínculo de confianza muy sólido a lo largo del tiempo. Conociendo bien sus rutinas, noté que un día no respondía como era habitual. No contestaba al teléfono ni a la puerta, y eso me generó preocupación.
Gracias al vínculo que habíamos construido y al conocimiento que tenía de él, decidí acudir a su casa. Lo encontré en el suelo: se había caído y se había hecho daño. Si no hubiera ido aquel día, probablemente habría pasado todo el fin de semana solo en el suelo, con consecuencias muy graves para su salud.
Ese momento me reafirmó la importancia de nuestro trabajo: no es solo asistir, sino estar atentos, conocer a las personas y generar un vínculo real que nos permita detectar cuando algo no va bien. El apoyo también es prevención, responsabilidad y compromiso.
Una frase o cita destacada y una fotografía natural en su entorno laboral
«El apoyo no es sustituir, es acompañar para que la otra persona pueda crecer.»
Testimonios como el de Elena ponen en valor la labor diaria de los equipos de la Fundación y la importancia de un acompañamiento basado en el vínculo, la atención constante y el compromiso con el bienestar de cada persona. Un trabajo a menudo poco visible, pero esencial, que contribuye a prevenir situaciones de riesgo, promover la autonomía y construir una sociedad más justa, inclusiva y respetuosa con los proyectos de vida de cada persona.
