
Intervención social basada en la escucha, el vínculo y el respeto
Abril Vilaseca es psicóloga, con un máster en Psicología Forense y Criminal, y actualmente está cursando el Máster en Psicología General Sanitaria. Desde hace dos años trabaja como referente social en la Fundación, donde acompaña a personas en situación de vulnerabilidad ofreciendo apoyo psicosocial desde una mirada integral, respetuosa y centrada en la persona. Entiende la intervención social como un espacio de vínculo, escucha y construcción conjunta de procesos de cambio, situando siempre a la persona en el centro de su práctica profesional.
Entrevista a Abril
¿Qué te llevó a trabajar en el ámbito social y, en concreto, en la Fundación?
Lo que me llevó a trabajar en el ámbito social fue la necesidad de entender las realidades de las personas más allá del diagnóstico o de la teoría, y poder intervenir teniendo en cuenta el contexto social, emocional y relacional.
En concreto, la Fundación me ofreció un espacio donde poder crecer profesionalmente, aprender de la práctica diaria y trabajar desde un modelo de acompañamiento respetuoso, cercano y basado en la confianza. Me sentí identificada con su manera de entender la intervención social, centrada en la persona y en sus procesos, y con el trabajo en equipo como herramienta clave para ofrecer un apoyo de calidad.
¿Cómo describirías tu trabajo en el día a día?
Mi día a día es muy variado y dinámico. Incluye el acompañamiento directo a las personas usuarias, la escucha activa, la detección de necesidades, el trabajo en equipo con otros profesionales y la coordinación con recursos externos y familias. Es un trabajo que requiere presencia, flexibilidad y capacidad de adaptación, pero también mucha empatía y capacidad de sostener procesos a medio y largo plazo.
¿Cuál es el mayor reto o aprendizaje que te llevas de tu experiencia?
El mayor reto para mí es acompañar aquellas situaciones en las que la persona no está preparada o no quiere hacer cambios en su día a día, aunque desde mi punto de vista —y también desde el del equipo profesional o la familia— estos cambios podrían ser muy beneficiosos. Esta experiencia me ha ayudado a entender la importancia de respetar los tiempos, las decisiones y la autonomía de cada persona, y a seguir ofreciendo apoyo sin imponer, confiando en el proceso y en el vínculo.
¿Qué te ha enseñado trabajar con las personas a las que das apoyo?
Trabajar con las personas a las que doy apoyo me ha enseñado la importancia de mirar más allá de las etiquetas y de entender las historias vitales en toda su complejidad. Esta experiencia me ha hecho tomar conciencia de que, a menudo, las personas usuarias tienen una gran capacidad de resiliencia, un aprendizaje que sería valioso que como sociedad supiéramos reconocer e integrar.
¿Qué valores crees que definen mejor tu labor o la de la Fundación?
Diría que el respeto, el compromiso, la responsabilidad y la mirada centrada en la persona son claves. En la Fundación se trabaja desde la proximidad y el acompañamiento, fomentando la autonomía y el protagonismo de las personas en sus propios procesos, y eso también define mucho mi manera de trabajar.
¿Cuál es un momento más personal o anecdótico que recuerdes de tu experiencia?
Cuando una persona te da las gracias de todo corazón, es justo en ese momento cuando sientes que son ellas mismas quienes te impulsan a seguir trabajando juntos.
Frase destacada
Los pequeños cambios pueden generar grandes beneficios para las personas.
Testimonios como el de Abril ponen en valor la labor diaria de los equipos de la Fundación y la importancia de un acompañamiento basado en el vínculo, la escucha y el respeto por los procesos de cada persona. Un trabajo a menudo discreto, pero esencial, que contribuye a generar oportunidades de cambio y a construir una sociedad más justa, inclusiva y centrada en las personas.
